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Chiapa de Corzo, Chis. 26 de Enero. Todo llega a su fin y la Fiesta Grande de este colorido y cálido pueblo también terminó el 23 de enero con la entrega de las banderas acompañadas de chiapanecas, parachicos y turistas fascinados con el desbordamiento de energía.
Tras más dos semanas cerró con broche de oro.
Eso al menos dice el prioste de la fiesta chiapacorceña acompañado, de miles de chiapanecas, parachicos, turistas mexicanos, extranjeros mezclados en una danza con ensordecedores chinchines.
Marisela Pola dice que es un día alegre y a la vez triste, arranca lágrimas a muchos que deben esperar un año para estar nuevamente de regreso con su indumentaria de chiapaneca o parachico y que ahora por su belleza es identificada en muchas partes del mundo.
"La fiesta es símbolo de unidad del pueblo", dice.
La UNESCO la declaró el 16 de diciembre del año pasado patrimonio cultural de la humanidad.
La fiesta creció desde el viernes celebrando el Día de San Sebastián, el sábado la recreación del combate naval sobre el caudaloso río Grijalva, el domingo el desfile de carros alegóricos y este lunes 23 de enero la dejada de las banderas en el domicilio donde quedarán en resguardo.
En opinión de Rubicel Nigenda, patrón de los parachicos, ha sido de las más concurridas en los últimos años.
Es lunes pero miles de niños, mujeres y hombres se enfundaron nuevamente con su colorida indumentaria desde las primeras horas del día; en las calles pasaban con sus cargamentos, muchos de otras ciudades del estado, se vestían en las calles otros en atrios de las iglesias.
El sol quemante en lo alto.
Los músicos acompañan en todo el recorrido a los parachicos que alegres gritan vivas, consignas de todo tipo desde los santos que veneran, a la familia o simplemente a los amigos de siempre.
Para ingresar a Chiapa verdaderas filas de carros, estacionamientos improvisados en casas que cobran 50 pesos por el tiempo que el visitante esté en la ciudad y en otros, 25 pesos una hora.
Los negocios de comida típica se abarrotan desde temprano al igual que artesanías, ropa, zapatos, de todo lo que los comerciantes instalaron en el parque y sus inmediaciones.
La gente va y viene, muchos con cerveza en mano.
"Se ha puesto bien buena la fiesta", dice Marta de Díaz, mientras camina tomada de la mano con un niño de apenas seis años, que va vestido de parachico y a la hora del zapateado se luce.
Los niños aman la Fiesta de Chiapa de Corzo, les fascina la ropa de parachico y las niñas el traje de chiapaneca, incluso Nancy Cristal y Luis Fernando, pidieron permiso en la escuela.
Es el último día y hay quienes debían trabajar o pidieron permiso, o de plano faltaron a sus labores. Incluso acomodaron sus vacaciones.
El domingo, con los carros alegóricos, van parachicos y chuntás, no muchos, porque se reservaron para este lunes; las estrechas calles chiapacorceñas estaban verdaderamente intransitables. Por esta razón hay quienes quisieran que se prolongara más tiempo.
Lo cierto es que la Fiesta Grande, la Fiesta de Chiapa de Corzo, o la Fiesta de Enero, es motivo para reunirse con la familia, pasear con la pareja, amigos o con los cuates que en el camino se hacen.
Por la noche, cuando el santo patrono San Sebastián fue entregado en la casa donde quedó por segundo año en resguardo, la familia a cargo repartió tamales, dulces y refrescos.
Los vestidos, listones, maquillajes y joyas de las chiapanecas, las máscaras de madera laqueada, monteras, chalinas, zarapes y chinchines de los parachicos, lucieron hasta el final del día.
Será en 2013 cuando salgan a las calles nuevamente, en muchos otros pueblos del estado salen personajes similares, pero los verdaderos chuntás, chiapanecas y parachicos, sólo en Chiapa de Corzo.
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