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San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, Chis. 2 de Febrero. El obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, dijo que es preocupante el cambio de un político de un partido a otro, “porque llega un momento en que alguien cambia de partido como si se cambiara de ropa, con una facilidad total, y eso es una incoherencia”.
“Si alguien toda su vida ha militado en determinadas opciones partidistas y por cualquier tipo de intereses, cambia, pues eso ya nos hace pensar qué está pasando ahí, qué es lo que alguien busca, ¿podemos confiar en personas de esta naturaleza?, cada quien tendrá que analizarlo y ver”, sostuvo.
“Porque muchas veces son cuestiones coyunturales que alguien considera que tiene capacidad para servir y el partido se hace algo relativo para alguien lo que le importa es gobernar, dicen ellos para servir, pero ojalá que fuera dentro de su propia ideología, de su propia mentalidad, que normalmente cuando alguien acepta un partido es porque eso le configura en su personalidad, en su forma de pensar; si alguien renuncia por otro tipo de intereses, habría que ver qué pasó”, señaló.
Entrevistado luego de la misa que oficia en la Catedral de la ciudad, el obispo también expresó su preocupación “porque en algunos lugares se quiere utilizar a las diferentes religiones para fines proselitistas y eso no sólo está prohibido por la ley, sino que es algo totalmente indebido”.
Dijo que la religión no está al servicio de un partido político, pero cuando eso sucede, se parte la misma religión.
“Es un abuso de los líderes religiosos, el que quieran jalar a su gente hacia una determinada opción partidista, eso es una falta de respeto a la comunidad, eso es pensar que los ciudadanos son infantiles y que el pastor tendría que tomar la decisión por ellos, no se puede seguir pensando en votos corporativos, donde un líder tenga que imponer su preferencia electoral a sus agremiados”, precisó.
Informó que “por parte de la diócesis no hemos visto mayor problema, salvo algún caso aislado de algún catequista que a veces es cooptado por algún líder y que se le quisiera utilizar para que él a su vez convenza a las comunidades que dependen del catequista para que voten por un partido; hemos advertido con toda claridad, y ya desde el tiempo de Don Samuel, de feliz memoria, sí se insistió muchísimo en ello, de que ninguna religión puede estar al servicio de un partido”.
Sin embargo, aseguró que “donde vemos más peligro es en algunos hermanos de otras confesiones cristianas, porque hemos sabido incluso de líderes evangélicos que quieren ofrecer determinado número de votantes a un partido, a un candidato, eso es totalmente indebido de ambas partes, tanto de los candidatos a puestos públicos, como de los pastores de iglesias evangélicas, ojalá que eso se destierre totalmente, porque eso no es democracia y eso es un abuso de la religión”.
El obispo se pronunció porque la gente vaya “madurando y no seamos infantiles, no seamos niños o adolescentes que se dejan llevar por los regalos, mucho menos por los discursos prometedores y muy bonitos, pero que a veces no tienen respaldo en la vida personal de los candidatos, pues ojalá que seamos más críticos y cada vez más maduros para poder dar nuestra decisión”.
Arizmendi exhortó a la comunidad católica y a la ciudadanía en general “a que vaya discerniendo cómo está el proceso democrático en nuestros país, ¿qué cosas deberíamos mejorar y cambiar?, pero sobre todo insisto en lo que decíamos en el Consejo Diocesano de Pastoral, que nadie se deje comprar por lo que les regalan o le prometen, el voto es totalmente libre y consciente”.
Por otra parte, resaltó “la diferencia entre la democracia que hay en las comunidades indígenas y el sistema democrático vigente en el país; en las comunidades indígenas nadie hace campaña para tener un puesto, nadie hace publicidad, ni gastan grandes cantidades para que alguien sean nombrado”.
“Es todo lo contrario, en las comunidades tienen que ir varias veces a rogarle a la casa del que vaya ocupar un cargo, a hacer oración, llevarle frutas, refrescos, a veces hasta trago, para que acepte un cargo, porque se ve el cargo como es: una carga, un servicio; a quien se elige en las comunidades indígenas es para que esté al servicio del pueblo y muchos se resisten a ello, precisamente porque saben que tienen que dar su tiempo, su dinero, su trabajo al servicio de la comunidad”, explicó.
“En cambio en otros sistemas democráticos que rigen al país, es muy triste el espectáculo que dan los candidatos, porque discuten, se arrebatan los puestos, acuden a todo tipo de mecanismos para ser designados. Son dos formas de democracia prácticamente antagónicas”, agregó.
“Que dice la palabra de Dios, la palabra de Dios dice: nadie ande ambicionando primeros puestos, la persona más importante es la que más sirve, cualquier cargo público es para el servicio; para mí como obispo la vocación episcopal no es andar buscando intereses económicos o prestigio, sino es una vocación para desgastar la vida por el bien del pueblo”, afirmó.
“Cuando Jesús habla del buen pastor, el buen pastor es el que da la vida por sus ovejas, lo mismo tendría que ser de un gobernante, de un líder político, social, es quien desgasta su vida por su gente, no quien se aprovecha del puesto para sus intereses personales”, concluyó el religioso.
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