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El panorama político en Chiapas aún no se define; no obstante, ya se puede advertir cuál será el resultado final con relación a las candidaturas para gobernador. En el PRI-PVEM ya hay definición, si acaso se presenta alguna inconformidad, ésta sólo es útil para reafirmar la decisión tomada de abanderar al senador del Verde. En el PAN falta muy poco para que designen al candidato, y todo parece indicar que será el rector de la UNACH. En las izquierdas, las cosas siguen confusas, porque el gobernador aún no suelta el tablero de juego.
Cada vez es más claro el juego del gobernador: Distrae por la izquierda para que el Güero avance por la derecha, sumando adeptos de la misma izquierda. En efecto, desde la lógica de un gobierno saliente, con justificadas preocupaciones para el futuro, resulta por demás obvio que tiene que pactar ¿o alinearse? con el prospecto gobernador. No se explica de otra manera la impunidad con que el senador ha venido haciendo campaña desde hace cinco años, pero especialmente en los últimos meses, pese a que la ley electoral prohíbe la campaña.
El gobernador ha dado muestras suficientes de que es capaz de impedir u obstaculizar a quien no quiere ver en la boleta electoral, y el Güero no ha sido molestado. Por el contrario, se le ha permitido “tapizar” el estado con su propaganda, ocupar páginas completas de los diarios, llevar a cabo mítines de proselitismo encubiertos de cualquier pretexto. Todo eso no se hace si no es con el visto bueno del saliente. Una muestra más del pacto con el Güero, es que la estructura de gobierno ya se encuentra a su disposición. El senador ya está canalizando peticiones y personas a las dependencias estatales y federales (con sede en Chiapas) y las peticiones y personas son atendidas.
De manera que las broncas en las “izquierdas” para designar candidato o candidata son parte de un juego de distracción orquestado por el Ejecutivo. No es que le interese que sea el candidato Yassir, le interesa tener el control de las izquierdas y del candidato, así como imponer a todos los candidatos de las izquierdas, porque eso, evidentemente fortalece el poder. Ante la imposibilidad de imponer candidatos debido a la “intromisión” del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, la estrategia ahora es fraccionar, pelear por las cuotas que le puedan reconocer, y si no, recoger las canicas y llevarlas al PVEM o bien al PAN.
Las renuncias al partido, llevadas a cabo recientemente por diputados y diputadas del PRD, constituyen una advertencia. Si no le reconocen su cuota de poder en la designación de candidatos, es posible que pronto comencemos a ver renuncias al PRD desde organizaciones y comunidades cooptadas por el gobierno. No debe perderse de vista el hecho de que la dirigencia del partido en Chiapas se encuentra subordinada al Ejecutivo y que varias organizaciones y comunidades también atienden a intereses de gobierno.
No obstante el enredado panorama de las izquierdas, la incertidumbre en el PAN y la ventaja ganada por el senador del PRI-PVEM, debe considerarse un resultado positivo importante el hecho de que el próximo gobernador no será un gobernador nombrado por su antecesor, como sucedió en el relevo anterior.
En el desbarajuste de las izquierdas también debe verse desde una perspectiva positiva, y es que probablemente ahora comenzarán a comportarse como reales fuerzas de oposición para hacer frente al retorno del PRI en la persona de uno de sus vástagos más pequeños. Se esperaría que el PRD viviera un verdadero proceso de depuración que alejara a todos los ex priistas que nunca abandonaron su formación, principios e intereses priistas.
Por lo pronto, las “izquierdas” deben ir tomando las medidas políticas para contrarrestar las bajas y para hacer frente al aparato de gobierno-PRI-PVEM que buscan fortalecer la candidatura del senador. Entre esas medidas, se esperaría que las izquierdas no continuaran impulsando candidaturas de los políticos oportunistas que sólo disputan votos de los mismos militantes de las “izquierdas” y no suman votos adicionales de otras expresiones políticas o de votantes indecisos. En el mismo sentido, las izquierdas deben proponer candidatos comprometidos con las causas y las organizaciones sociales, puesto que el futuro bajo el gobierno del PRI-PVEM es harto conocido, y no siempre los representantes populares, por muy de izquierda que se digan, se ubican al lado de las organizaciones sociales cuando son reprimidas por el Estado.
Lamentablemente esta etapa del juego político sólo la juegan los de arriba, y el juego se da en función de asegurar los intereses del poder, de la clase política de siempre, de supuesta izquierda o de derecha, y en ese juego no encuentran cabida las preocupaciones de los de abajo. También es lamentable que los de abajo se conformen con la exclusión o con la satisfacción de ver el juego desde lejos, asumiendo, como en el futbol, que sus jugadores o sus equipos se encuentran en la cancha buscando conseguir el triunfo que traerá a todos satisfacciones. Nada más alejado de la realidad.
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